Si hay algo sin lo que no se puede imaginar la cocina de los países de América Latina, es sin sus salsas. El chimichurri, la salsa y el guacamole son verdaderas joyas dentro de la gran diversidad de salsas propias del continente. Los habitantes de estas tierras tratan con gran respeto a las especias y a las verduras, que no solo aportan a las salsas un sabor especial, intensidad y picante, sino que también reflejan matices del carácter latinoamericano.
El chimichurri, la salsa estrella de América Latina, hace tiempo que ha conquistado no solo el mundo culinario profesional, sino que se ha convertido en una de las salsas favoritas de millones de personas en distintos países del mundo. Esta salsa vegetal, rica en hierbas y especias, puede ser tanto suave como picante; todo depende de las particularidades nacionales de su preparación, así como de la cantidad y variedad de chile que se utilice en la receta.
El perejil, el orégano, el ajo, el chile rojo y verde, la cebolla roja, el pimentón ahumado, el aceite de oliva, el jugo de lima o limón o el vinagre de vino: cada componente del chimichurri aporta su propio matiz, y juntos crean un sabor mágico que además tiene beneficios para el organismo. Por ejemplo, el orégano posee propiedades antiinflamatorias que favorecen el sistema digestivo. El ajo fortalece el sistema inmunológico. El chile ayuda a fortalecer los vasos sanguíneos, estimula el metabolismo y contribuye a normalizar los niveles de colesterol.
A primera vista, el chimichurri se prepara con ingredientes bastante simples; sin embargo, al degustarlo con asado, con platos clásicos de carne o simplemente untado sobre pan fresco, se puede experimentar un verdadero placer y un abanico de emociones positivas inolvidables.
En los países de América Latina he encontrado distintas variantes de chimichurri. Pero tanto en Uruguay como en Chile y México, todos comparten una auténtica pasión por esta salsa y no imaginan su vida sin el querido asado y el aromático y picante chimichurri.
Estoy convencido de que el chimichurri, así como otras salsas sudamericanas no menos atractivas, encontrarán una gran cantidad de admiradores en Ucrania y seguirán conquistando el mundo.
Eduard Yefimenko