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Magnate griego y empresario argentino desarrollan un barrio marítimo de alta gama sobre la playa de Punta Ballena

22 Junio 2026
Magnate griego y empresario argentino desarrollan un barrio marítimo de alta gama sobre la playa de Punta Ballena

Una sociedad de oro. Así puede definirse la alianza entre el presidente del grupo logístico CHR, Guillermo Jacob, y el armador griego y propietario de hoteles como Grande Bretagne y King George en Atenas, Athanasios Laskaridis

Con medio siglo de sociedad, los empresarios encontraron un nuevo propósito para emprender en conjunto, esta vez fuera del mar, aunque muy cerca de él.

Se trata de Astra, un barrio marítimo de 72 lotes ubicado en la parada 45 de Playa Mansa, en Punta Ballena.

En tierras adquiridas a comienzos de los años 2000, los inversores encontraron el momento adecuado para impulsar un proyecto que busca recuperar la esencia de la antigua Punta del Este, preservando la flora nativa y alejándose del modelo de grandes torres que alteran el entorno natural del principal balneario uruguayo.

El compromiso de Laskaridis con el medioambiente fue un factor determinante para avanzar con esta iniciativa.

«No lo miramos desde un punto de vista de rentabilidad. El mejor negocio sería construir cinco torres gigantescas y vender miles de apartamentos al mayor precio posible», reconoció Jacob.

Sin embargo, los desarrolladores optaron por un enfoque diferente.

«Lo subdividimos y decidimos hacer casas que no tendrán una rentabilidad extraordinaria, pero que aportan algo valioso, vinculado al medioambiente, a la historia y a los orígenes de Punta del Este. Intentamos recuperar esos valores», explicó el empresario argentino.

Además de la inversión inicial en la compra de los terrenos, cuyo monto no fue revelado, Astra requirió más de 4 millones de dólares en infraestructura, incluyendo caminos, veredas, saneamiento, electricidad y fibra óptica.

Actualmente se construyen los accesos y las áreas comunes del complejo, que contará con canchas de pádel, gimnasio, sauna, espacios recreativos para niños y parrilleros, entre otras instalaciones.

Los desarrolladores también proyectan incorporar un parador en la playa, pendiente aún de las autorizaciones correspondientes.

El valor de los terrenos y el perfil de los compradores

Los 72 lotes de Astra superan los 1.000 metros cuadrados cada uno y tienen precios que parten desde los 500.000 dólares.

A ello se suma la construcción que realice cada propietario, cuya arquitectura deberá ajustarse a criterios específicos para integrarse al entorno natural. Entre las normas establecidas figura una distancia mínima de seis metros respecto a los límites del terreno, garantizando al menos doce metros de separación entre viviendas.

El proyecto ha destinado importantes recursos a la conservación del paisaje de Punta Ballena. Para ello fueron contratadas las paisajistas Jeanine Beare, fundadora del proyecto Psamófila, y Valeria Maruffo, especializadas en la preservación y promoción de la flora autóctona, incluyendo la sustitución progresiva de especies exóticas por vegetación nativa.

Además, el desarrollo incorpora un paseo marítimo sobre las dunas, diseñado para poner en valor la biodiversidad y la belleza natural del entorno costero.

Aunque la campaña comercial aún no comenzó oficialmente, varios lotes ya han sido reservados por inversores europeos.

Según Jacob, la situación geopolítica en Europa está impulsando a numerosos inversores de alto patrimonio a considerar destinos en Sudamérica, con especial interés en Punta del Este.

El perfil de los compradores apunta principalmente a matrimonios que eligen Uruguay para residencias de mediana duración tras la jubilación, así como a familias jóvenes con hijos pequeños que valoran el crecimiento de servicios en la zona, como centros educativos y de salud.

Джерело elobservador