El Gobierno de España confirmó que 41 ciudadanos españoles han fallecido, mientras 138 permanecen desaparecidos tras los devastadores terremotos registrados en Venezuela
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, informó que la cifra de ciudadanos españoles fallecidos a consecuencia de los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio aumentó a 41 personas.
Además, 138 españoles continúan desaparecidos, mientras que los equipos de rescate han logrado localizar a otros once ciudadanos bajo los escombros provocados por los seísmos.
Las autoridades españolas mantienen un seguimiento permanente de la situación a través de la Embajada de España en Caracas, el Consulado y la unidad de crisis del Ministerio de Asuntos Exteriores. En Venezuela reside una comunidad española estimada en unas 200.000 personas.
Por otra parte, el hospital de campaña desplegado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ya opera a plena capacidad y atiende a unas 200 personas al día. El centro cuenta con quirófanos en funcionamiento y servicios de apoyo psicológico para los afectados.
Quince días después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, las autoridades venezolanas elevaron el balance oficial a 3.899 fallecidos, lo que supone 88 víctimas mortales más que en el informe anterior.
Según los últimos datos oficiales, el desastre ha dejado además:
16.740 personas heridas.
6.462 personas rescatadas.
17.907 damnificados que han perdido sus viviendas.
86.794 familias atendidas por las autoridades.
16.892 personas alojadas en 89 refugios temporales.
856 edificios dañados, de los cuales 190 han colapsado por completo.
La comunidad internacional continúa enviando ayuda humanitaria. Estados Unidos informó que más de 30.000 venezolanos han recibido suministros básicos a través de organizaciones humanitarias que operan en el país.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la emergencia sanitaria está lejos de concluir y alertó sobre el riesgo de enfermedades derivadas del hacinamiento en los refugios, la falta de agua potable y las dificultades para mantener los servicios médicos y los programas de vacunación.
La OPS ha movilizado hasta el momento nueve millones de dólares para atender la crisis, aunque estima que serán necesarios al menos 24 millones de dólares para cubrir las necesidades más urgentes de la población afectada.