Madrid apuesta por nuevas inversiones en defensa y el cumplimiento del objetivo del 2 % del PIB para evitar posibles sanciones comerciales de Estados Unidos
El Gobierno de España ha intensificado su estrategia diplomática y económica dentro de la OTAN con el objetivo de reducir las tensiones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras las recientes amenazas de imponer restricciones comerciales a los productos españoles.
Durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, las relaciones entre ambos países pasaron de un escenario de confrontación a una aparente tregua. Posteriormente, Trump aseguró que España se había "redimido por completo" tras aceptar una importante contribución económica relacionada con los compromisos de defensa asumidos en el seno de la Alianza Atlántica.
El cambio de postura del mandatario estadounidense coincidió con la presentación de diversos acuerdos internacionales en materia de defensa, inteligencia satelital, sistemas navales y armamento, valorados en unos 43.000 millones de euros.
España se incorporó a la Alianza de Vigilancia Persistente desde el Espacio (APSS), un programa destinado a reforzar el intercambio de información estratégica mediante satélites. Asimismo, se sumó al proyecto multinacional para financiar una flota europea de aviones militares Airbus A400M.
Además, la OTAN anunció una inversión de 2.400 millones de euros en cooperación industrial transatlántica para el desarrollo de sistemas navales, misiles antibuque y municiones de pequeño calibre.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió que España está aumentando su inversión en defensa de forma eficiente y apostando por la industria nacional y europea, al tiempo que mantiene el compromiso de preservar los servicios públicos.
Empresas españolas del sector de defensa, como Indra, Navantia, Instalaza, Grupo Oesía, EM&E e Hisdesat, participaron en el foro celebrado en Turquía y anunciaron planes de expansión para atender la creciente demanda de la OTAN.
Uno de los principales puntos de fricción con Washington continúa siendo el gasto militar. España ha confirmado que este año alcanzará el objetivo histórico de destinar el 2 % de su Producto Interior Bruto (PIB) a defensa, lo que representa cerca de 33.000 millones de euros.
Sin embargo, el Ejecutivo español mantiene su rechazo a la propuesta impulsada por Donald Trump de elevar ese porcentaje hasta el 5 % del PIB antes de 2035, al considerar que el actual nivel de inversión es suficiente para cumplir con los compromisos adquiridos dentro de la Alianza.
Las tensiones se agravaron cuando Trump calificó a España como un "socio terrible" y planteó la posibilidad de suspender el comercio bilateral. Aunque posteriormente moderó su discurso, fuentes estadounidenses confirmaron que diversas agencias federales estudian posibles restricciones comerciales contra determinados productos españoles.
El Gobierno español minimizó el alcance de la disputa y aseguró que las inversiones extranjeras en el país continúan desarrollándose con normalidad. Por su parte, la oposición política reaccionó con posiciones diversas: el Partido Popular defendió los intereses económicos de España, mientras que Vox responsabilizó al Ejecutivo de deteriorar la credibilidad internacional del país.